Transformación Digital y atención a la Dependencia

Gestionar las medidas para prevención y control del Covid-19 en una Residencia para Mayores

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La Estrategia del Área del Cuadrado

Estamos en diciembre del 2020 y llevamos 9 meses de pandemia del Covid-19 en España. Durante este tiempo se han ido acumulando una cantidad ingente de medidas de toda índole para intentar evitar el contagio de los mayores, especialmente en las residencias para personas dependientes.

Lo siguiente solo sirve con un equipo humano muy comprometido, que trabaja de forma ágil, tomando decisiones de calidad y con rápidez , con sistemas de comunicación eficientes, fluidos y flexibles.

Si se hace una lista de medidas sería enorme, y ha costado mucho ponerlas en marcha y mantenerlas. Ha sido una acumulación progresiva de normas e instrucciones provenientes tanto de Sanidad como de Servicios Sociales.

A modo de ejemplo, algunas de las medidas que se están implementando actualmente en la Residencia San Francisco y San Vicente son las siguientes:

Fase 1. Medidas tendentes a evitar que entren personas infectadas:

Prohibir
entrada

  • Permitir sólo el acceso a los trabajadores.
  • Visitas a distancia de familiares. Dos metros
    con mascarilla o a través de separaciones físicas.
  • No permitir el acceso a los voluntarios.
  • No permitir el acceso a servicios no esenciales
    en determinadas circunstancias (peluquería, podología etc…) según epidemiología
    del entorno.

Permitir la entrada, pero aislar:

  • Nuevos ingresos (PCR+ Aislamiento).
  • Reingresos tras hospitalización (PCR+
    Aislamiento).
  • Reingresos tras vacaciones (PCR+ Aislamiento).

Puntos de
control

  • Toma de temperatura en la entrada.
  • Cuestionario a las visitas.
  • PCR tras vacaciones de residentes y trabajadores.

Fase 2. Reducir la cantidad de personas que entran en contacto.

Creación de unidades de convivencia con menos usuarios y organizadas por pasillos:

  • Diferentes comedores por unidad de convivencia.
  • Reducción del número de personas en las mesas para comer (2 por mesa).
  • Salas de estar por unidades.
  • Exteriores por unidades.
  • Auxiliares y personal de limpieza por unidad. Evitando rotación por unidades.
  • Asistencia virtual a actividades. (Actividades conjuntas por unidades sólo de forma virtual).
  • Limitación del número de personas en los espacios para trabajadores:  Salas de taquillas, salas de reuniones, zonas de almuerzo.

Fase 3. Disminuir la probabilidad de transmisión de la infección:

  • Visitas a distancia con mascarilla o acercamientos tras separación física.
  • Limpieza diaria de todas las superficies con viricidas.
  • Uso de mascarillas para todos los trabajadores y residentes de reposición diaria.
  • Purificadores de aire con filtro Hepa en zonas de más riesgo o menor posibilidad de ventilación.
  • Programas de ventilación para las unidades de convivencia.
  • Sensores de CO2 para medir la eficacia de la ventilación.
  • Realización de actividades y visitas al aire libre cuando siempre que sea posible.
  • Uso de EPIS en el personal que tiene contactos estrechos y rota por unidades.
  • Uso de pantallas faciales en tareas de asistencia de alimentación.
  • Uso de EPIS en casos de contactos estrechos con sintomatología compatible o casos confirmados.
  • Uso de mascarillas FPP2 por trabajadores sensibles de forma permanente.
  • Aumentar la temperatura de las salas a 25º.
  • Aumentar la humedad de las salas a 60%.
  • Limpieza continuada de manos de usuarios y trabajadores.
  • Formación continuada a los trabajadores.
  • Información continuada a residentes y familiares.
  • Revision de protocolos, y verificación de su implantación

Fase 4. Prueba-Rastreo-Aislamiento (identificar la infección):

  • Test/ PCR en caso de contacto estrecho.
  • Test antígenos / PCR en caso de síntomas.
  • Aislamiento preventivo en ambos casos.
  • Facilitar cambios de turno a los contactos de contactos para tener más tiempo a resultados del 1º contacto.
  • Tener preparados formularios online para identificar contactos.
  • Tener registro de todas las presencias en salas y habitaciones para identificar contactos rápidamente.
  • Programa de Pooling test PCR a trabajadores con periodicidad mensual/quincenal/semanal en función de la Incidencia Acumulada
  • Habitaciones vacías para aislamiento de tipo b/c/d (10% del total de las plazas).
  • Zona de aislamiento separada del resto de los recorridos de usuarios y personas.
  • Análisis de aguas residuales.

Cada responsable de Centro ha estado preguntándose todo el tiempo: ¿Qué más puedo hacer? ¿En qué podría poner más intensidad para prevenir? O ¿En qué puedo reducir la intensidad para hacer la estancia de las personas mayores más llevadera?

Tras la lectura del artículo la “Estrategia del Queso Suizo”, he repensado todas estas medidas para buscar darles un cuerpo, una forma pedagógica que nos permita saber por qué hacemos lo que hacemos, más allá de porque es obligatorio por normativa.

Al mismo tiempo, hay que incluir los factores de viabilidad económica, técnica y humana. Porque se trata de la aplicación de normas e instrucciones en un entorno concreto, con unos recursos limitados.

Modelo Área del cuadrado

Hemos entendido que el control y prevención del COVID tiene cuatro fases:

  • Fase 1. Evitar que entren personas infectadas en
    el centro.
  • Fase 2.  Cuando éstas entren, que tengan contacto con
    el menor número de personas.
  • Fase 3. 
    Que cuando tengan contacto, transmitan a la menor cantidad de personas.
  • Fase 4. Que cuando transmitan, identifiquemos y
    aislemos lo más pronto posible.

Las fases se dan de forma consecutiva porque su eficacia no es perfecta, por ejemplo, si la fase 1 fuese perfecta no necesitaríamos el resto.

Y no son perfectas porque todas tienen una dimensión económica, técnica y humana que impide una aplicación total. 

Por ejemplo, una Fase 1 perfecta supondría hacer una PCR diaria a todas las personas que entran en la Residencia. Pero actualmente eso es técnica y económicamente imposible.

Estas 4 fases, reflejadas en el modelo de Área del Cuadrado nos da una imagen como la siguiente, en la que, en función de la intensidad de las medidas de cada una de las fases, ésta ocupará más o menos área.

El cuadro que representa la Fase I es más grande y se reducen los de las otras tres fases. Esa área más grande representa al mismo tiempo mayor intensidad, más eficacia y mayor coste.

En esa situación las Fase 2, 3 y 4 son casi innecesarias y podrían reducirse, en intensidad y en coste.

Otro ejemplo de una Fase 2 perfecta supondría que las personas mayores estuviesen totalmente aisladas en sus habitaciones y que sólo les atendiese una persona. Lo cual es humanamente poco recomendable, aunque es lo que se tuvo que hacer al principio de la pandemia cuando no había ni EPIS, ni test, ni posibilidad de aislar al estar los centros llenos. Esto refleja en la siguiente imagen:

Por tanto, de la combinación de
diversas fases, todas imperfectas en si, surge una malla suficientemente tupida
para reducir el riesgo y el número de personas infectadas.

De lo dicho se puede ir viendo
que, además de saber lo que es eficaz, hay que ver lo que es más humano y lo
que es técnica y económicamente aplicable.

Al principio de la pandemia
imperaron las fases 1 y 2, bajo los principios de evitar la entrada y reducir
los contactos: el confinamiento.  Todo
ello porque no teníamos ni equipos de protección para reducir la transmisión,
ni pruebas diagnósticas para identificar contagios.

Al poner las cuatro fases con todas sus actuaciones en una
forma gráfica, si estuviesen equilibradas entre sí  podemos obtener una figura similar a esa

El principio fundamental del modelo del Área del Cuadrado es mantener el área total de la figura. De forma que, si se reduce alguna de las áreas se compense con un incremento en alguna de las otras zonas.

El área de cada fase viene dada por dos principios, uno de eficacia y otro de coste económico.

En un contexto de mayor capacidad técnica y económica se amplíarán las zonas con menor impacto sobre la vida de las personas. Ampliando si se puede el área del cuadrado y la eficacia del conjunto del sistema

En un contexto de mayor nivel de riesgo externo, por mayor incidencia acumulada, hay que reforzar alguna de las áreas. Si es posible, aumentando el área total.

Comparto este artículo porque a nosotros esta visión de conjunto nos ha ayudado a tomar decisiones de gestión e ir equilibrando las medidas. Teniendo en cuenta su disponibilidad, eficacia y coste.

Como he dicho al empezar, lo anterior solo sirve con un equipo humano muy comprometido , que trabaja de forma ágil, tomando decisiones de calidad y con rapidez , con sistemas de comunicación muy fluidos y flexibles.

¿Cómo afecta la vacuna al modelo ? ¿Qué debería a cambiar la vacuna?

La vacunación va a hacerse a las personas mayores y a los trabajadores que les atienden en la Residencia. Sabemos que se alcanzará cierto grado de imnunizacion , pero que no es total.

Por lo que deberían mantenerse medidas de prevención y control. Al aplicar la vacuna a los trabajadores ampliamos la Fase I y al aplicar la vacuna a los mayores ampliamos la Fase 3.

Manteniendo el área del cuadrado deberíamos poder reducir las medidas de Fase 2 y Fase 4. Lo que podría suponer más movilidad interna entre unidades, reducción de las zonas de aislamiento y de las pruebas PCR de monitorización.

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